viernes, 23 de diciembre de 2016

Salvación

Salvación del alma

 La enseñanza se centra en temas que al sistema le interesa que aprendamos y fuimos formados en una dictadura de ideas donde vale más lo que quiere entendamos que nuestra opinión. El método tradicional de lectura impide usar la imaginación que nos hace libres. Empleamos la memoria que nos hace esclavos. Todo el comentario está extraído de la Biblia y se mencionan los versículos.
 En los caminos de herradura o afirmados eran necesarios más días para recorrer distancias y los vecinos  aprovechaban las fiestas para reunirse en familia. Por esa razón se había programado un censo en feriado. Lucas (2:2-3)
 La caminata desde Nazaret demoraba  tres días y como desconocían la fecha de concepción María llega a Belén con trabajo de parto. Como no encontraron alojamiento se acomodaron en un establo donde nació Jesús. (Luc 2:7)
 Cuando llegaron los Reyes Magos a Jerusalén, el versículo Mateo 2:2  insinúa que era por un nacimiento. A Herodes los principales sacerdotes, le comentaron la profecía de Miqueas 5:2. Y los envió a Belén que dista nueve kilómetros de allí. Por protocolo debería acompañarlos pero no lo hizo porque estaban de aniversario encargando le avisaran para ir en otra ocasión. (Mat 2:8). Conocemos el desenlace de consultar las estrellas; la matanza de inocentes.
A diferencia de nuestros tiempos donde hay bastantes feriados; aquel pueblo tenía ordenados por Dios tres anuales. A fines de Marzo o inicios de Abril, que marcaba el principio de año, la Pascua;  siete semanas luego Pentecostés que cae en Mayo. Y la última, siete meses más tarde en Setiembre la de Los Tabernáculos. Siendo lo más importante la primera. (Lev 23).
Al ser nuestro invento la Navidad se vuelve mundano donde prima lo material comida, bebida, festejo y pierde el verdadero sentido que significa dejar de lado nuestros problemas y rencores para sentarnos juntos en una mesa a compartir lo que hubiere dando gracias a Dios por lo bueno o malo que ocurrió y aliento para seguir avanzando.

 Es  costumbre de nosotros los mortales nacer en fecha distinta a la de morir porque no podemos cambiar nuestro destino. Solo Dios puede coincidir ambas y si creemos que este es el caso de Jesús de Nazaret. Confesemos que siendo pecadores y reos de muerte Él vino a salvar las almas. Creyendo con el corazón que el Padre le levantó de los muertos, pidámosle por la nuestra diciendo; Jesús es Señor; será Salvo porque  ¡El Vive! Y reina para siempre. Entonces obtendremos el mejor regalo que puede consentir cualquier mortal: La salvación del alma.