La Energía Eléctrica como Fuente de Vida

El Aliento

Cuando la Luz se Hizo Vida

Todos los modelos sobre el origen de la vida discuten química, agua, azar o evolución. Hay uno que casi nadie nombra: la energía. Y sin ella, ningún modelo funciona.

1. El principio está en el chispazo. Una batería enciende un motor a gasolina. Una descarga eléctrica reinicia un corazón detenido. No es metáfora: es fisiología. Cuando el corazón deja de latir, los demás procesos metabólicos se detienen. Las células dejan de producir ATP, las enzimas se apagan y el cuerpo entra en descomposición llega la muerte y todo empieza a deteriorarse. Pero si segundos antes aplicamos una descarga, el corazón responde. Se resetea. Vuelve a marcar el ritmo. Si no, ese cuerpo va directo a la morgue.

Conclusión: la vida no es solo materia organizada. Es materia atravesada por energía

2. El cordón umbilical del cielo. En la atmósfera ocurre algo que parece imposible y sucede cada segundo: los fotones chocan con las moléculas de oxígeno. Ese impacto libera electrones y satura el aire con carga eléctrica. Ese es el verdadero cordón umbilical del planeta. Los mamíferos de sangre caliente lo respiran. En el feto, el corazón late a más de 110 pulsaciones por minuto. Al nacer, cuando el líquido amniótico se cambia por oxígeno, se estabiliza en 75. Los peces hacen lo mismo bajo el agua: absorben oxígeno disuelto. Este entra en reacciones químicas que les permiten alimentarse, moverse, crecer y reproducirse. En los bosques, el mismo principio opera al revés. Las descargas eléctricas y la energía solar descienden a la tierra. Por acción y reacción, la savia es empujada hacia arriba, a las copas de los árboles. Así se nutren, crecen y se multiplican. Del sol al árbol, del aire al pulmón, del pulmón al corazón: todo es un circuito. En la Creación se establecieron parámetros que se fijaron y los demás repiten inclusive la desobediencia 

3. Luz, prana, aliento.  Las tradiciones antiguas ya lo sabían con otro nombre. En sánscrito se llama prana: energía vital. En el Génesis se le llama “aliento de vida” que el Creador sopló en el hombre: “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”

Hoy le llamamos electricidad. Es inalámbrica y principio de vida. El ser humano es distinto porque, a diferencia del motor o del árbol, tiene libre albedrío. No puede encender o apagar su conciencia tampoco así mismo.

4.

El testimonio de un TEC. Lo entendí después de un Trauma Encéfalo Craneano severo. Ocho días sin conciencia, dependiendo solo de máquinas. Ahí comprendí que la luz es la forma como la electricidad llega a todas partes. No nace en la placa. Viene del sol. En 1970, con la prueba del colector de electrones (COEL), se comprobó que estos electrones no rebotan: vienen del sol porque él los produce. Esa experiencia me dejó una certeza: que hay vida en la Tierra no es accidente. Es voluntad del Creador. Si quitamos la electricidad, se apaga todo. No hay motor, no hay corazón, no hay árbol, no hay pez. Sin energía eléctrica, nada de lo que existe tendría vida. Por eso, reducir el origen de la vida solo a mutaciones y tiempo es una visión incompleta. Lo que vemos es otra cosa: un diseño inteligente. Un circuito perfecto donde la luz se hizo aliento, el aliento se hizo latido, y el latido se hizo vida. El principio de la vida está en la electricidad. Es inalámbrica. Sin ella, nada de lo que tiene vida podría existir.

Epílogo

Al instante de la concepción suceden reacciones químicas que generan electricidad. Se activa la mitosis, el cigoto se estira formando corazón y demás órganos. 40 semanas después, al cambiar el líquido amniótico por oxígeno, nace un ser  cuyo corazón latirá con la energía inalámbrica recibida en su concepción, y vivirá hasta que el destino lo alcance. Comprender esto nos abre a una visión de futuro con mejor calidad de vida. Eso es lo que la humanidad busca: reconectarse con el Creador la fuente de la vida.



 


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